
Esta corriente buscaba una arquitectura fundamentada en la razón, de líneas sencillas y funcionales, basadas en formas geométricas simples y materiales de orden industrial al tiempo que renunciaba a la ornamentación excesiva y otorgaba una gran importancia al diseño, que era igualmente sencillo y funcional.
Este nuevo estilo se distingue por los siguientes factores:
- Se relaciona con pintura, ya que muchas veces la arquitectura racionalista se inspira en determinadas corrientes pictóricas, como el Cubismo.
- Se integra el color y los detalles de construcción del edificio como decoración, en vez de decoración superpuesta como en el Art Decó.
- Predomina el uso de formas geométricas simples con criterios ortogonales.
- Se usa el espacio arquitectónico como algo dinámico.
- El uso de nuevos materiales como acero, hormigón o vidrio.